John Henry Kurtz (JHK). Con la tecnología de Blogger.

sábado, 23 de noviembre de 2013

"No quiero morir, ¡quiero vivir!"



     Estimados camaradas víctimas de las tropelias varias de los indocumentados:

     El Cuerpo Gobernante, el cuerpo eclesiástico de nuestra confesión religiosa de los testigos de Jehová, es quien dicta la normas sobre los tratamientos médicos que pueden o no pueden  --cuando está de por medio las transfusiones de sangre o sus derivados--   aceptar los miembros que conformamos este confesión religiosa.  Debido a esto, en muchísimas ocasiones, las víctimas de esta pseudoteología de estar por casa, tristemente son célebres en los noticiarios..., ¡han perdido la vida por negarse a un tratamiento médico, como lo son las transfusiones sanguíneas!

     En el día de hoy, como en otras ocasiones, he querido poner cara y ojos a los responsables ideológicos de esta tragedia humana que sesga y destroza familias..., permitiendo que alguno de sus miembros parta precipitadamente al más allá en aras de una verdad caduca.  Los miembros del Cuerpo Gobernante, son lo que tiran la piedra y esconden la mano.  Son los que adoctrinan a los padres, para que los padres a su vez adoctrinen a sus hijos..., ¡cómo si no puede una persona convencerse por sí misma que la Biblia prohíbe unos componentes sanguíneos y autoriza otros!  Evidentemente, detrás hay una mano negra.  Lo explico para que el lector ajeno a esta entidad religiosa, pueda entender el cómo y el por qué de este despropósito.

     Con esta entrada, ahora os pasamos a traducir la experiencia de la vida real, donde una mujer, mientras acompañaba a su hijo enfermo en un hospital, vivió una situación angustiante que le impactaría para el resto de su vida.  Esto da otra perspectiva a este drama humano: la del niño "mártir" por la voluntad de sus padres.  Como está en inglés, echaremos mano del emérito traductor apóstata, el Topo Ajalvireño.  ¡Va por ustedes!
"Cuando mi hijo tenía tres meses de edad tuvo padecía una serie de trastornos y tuvimos que ingresarlo en el Children's Hospital, en la ciudad deMilwaukee, en el estado de Wisconsin (EE.UU.), en el año 1980.  Una vez en el hospital, se le ingresó en la planta de oncología (afortunadamente se pudo constatar que mi hijo no tenía cáncer).
Dese luego no iba a permitir que mi hijo permaneciese solo y me quedé a su lado las 24 horas de día durante su estancia en el hospital.
En estas circunstancias, pude conocer en la planta de oncología a un chaval de 15 años que se estaba muriendo por una leucemia.  Él era testigo de Jehová y sus padres se oponían a que se le administrasen transfusiones de sangre en base a sus convicciones religiosas.
Cuando el muchacho se quedaba solo, yo podía escuchar sus lamentos y le da apoyo emocional, incluso muchas veces le limpiaba las lágrimas.  Le escuchaba quejarse llorando y preguntándose por qué sus padres padres podían permitir que él muriese: "¿Es que acaso no me quieren?  ¿Por qué no autorizan las transfusiones de sangre y así posibilitan que yo pueda vivir?".
Él me confesó que no quería morir.  Me dijo que él quería ser como cualquier chico normal y que quería practicar deportes.  
La situación te partía el corazón.  No tenía respuestas para él.  Yo tampoco comprendía cómo unos padres podían oponerse a un tratamiento médico que podía salvar la vida de su hijo.
Varios de nosotros hablamos con sus padres, tratando de razonar con ellos..., ¡pero todo fue inútil!
Éste joven murió...".  http://www.jehovahs-witness.net/watchtower/medical/265878/1/A-child-that-DIDNT-want-to-die-a-blood-experience-you-wont-read-in-Awake-or-on-JW-ORG#.UpBSScTZWoJ 
     Sin duda, esta experiencia hace surgir la pregunta: ¿Cuántos niños no reciben el tratamiento médico salvavidas por las convicciones religiosas de sus padres..., sin tener en cuenta las ganas de vivir del paciente enfermo?  ¿Pueden los padres hacer "mártires" a sus hijos, sin siquiera contar con la voluntad de éstos...?   ¿Cómo decide esto un niño de tres meses, o de dos años, o de cinco años?  Incluso, si el niño lobotomizado aceptase de palabra esta muerte evitable, ¿se podría tomar en cuenta una opinión que no parte de él?  ¿Tiene el niño la madurez necesaria para tomar una decisión vital..., en el sentido más amplio del término?  ¿Podría éste niño firmar un contrato legal para comprar una casa?  Y si la ley lo impide, ¿cómo es que que "algunos" tienen la madurez emocional suficiente como tomar una decisión oponiéndose a un tratamiento médico que puede salvarles la vida?

     Si echáis un vistazo al siguiente manual "secreto" de la confesión religiosa que nos ocupa, podéis leer cómo se prepara a los niños  --mediante una especie de obras teatrales domiciliarias--  para que sepan cómo pueden responder e impresionar a: jueces, personal sanitario y demás funcionarios gubernamentales, ¡pretendiendo dar una imagen falsa de madurez! Es libro Preparing for child custody casespreparado por el Departamento de Asuntos Legales de la entidad religiosa.  http://www.qwotes.info/childcustody.pdf

     Felizmente, sobre todo en el mundo occidental, las autoridades competentes se están dando cuenta de tanto despropósito integrista y están regulando estos supuestos que hemos contemplado aquí, favoreciendo el derecho a la vida de los niños menores de edad.  http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1720472/pdf/v090p00715.pdf

     Concretamente, aquí en España, el Fiscal General del Estado, mando una circular  (5-10-2012) a todas las fiscalías provinciales, especificando que se velase por los intereses de éstos niños enfermos.  http://johnhenrykurtz.blogspot.com.es/2012/10/la-fiscalia-general-del-estado-accion.html  http://www.fiscal.es/cs/Satellite?c=FG_Actualidad_FA&cid=1247140797196&language=es&pageid=1240559967365&pagename=PFiscal%2FFG_Actualidad_FA%2FFGE_pintarActualidad&site=PFiscal

     Creo que merecía la pena tocar este tema, desde esta óptica: la del niño que quiere la transfusión y los padres que no la quieren.

     Ya sabéis: lo documentamos todo, todo y todo.  ¿Quién es el padre de la mentira y las verdades caducas?

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